“El ARTE DE VIVIR”

Una de las lecciones más importantes que aprendí en Zuá la recibí de una niña, quien al conocerme como tutora, en ese momento yo tenía 17 años, me preguntó si tenía hijos y yo le dije que no. Mi respuesta la sorprendió mucho y me comentó que para ella era muy normal ver madres muy jóvenes y que a mi edad yo no tuviera hijos y además estuviese estudiando en la universidad era algo casi inconcebible.

Desde ese momento me di cuenta de la labor tan importante de la fundación, porque nos enseña que no necesariamente por haber nacido en las condiciones que nacimos y por haber sido criados de cierta manera, estamos destinados a seguir ese estilo de vida. Por el contrario, podemos generar un cambio y éste comienza por nosotros mismos.

Gracias a la Fundación conocí personas increíbles, mágicas, de otras culturas, con otro tipo de pensamiento, con diferentes énfasis de conocimiento. También descubrí una de mis grandes pasiones, el teatro.

Gracias a la Fundación aprendí sobre la importancia de la naturaleza, de cada ser vivo y cuan valioso es el poder de ayuda mutuo. Como dice el dicho "si caminas sólo, llegarás más rápido; si caminas acompañado, llegarás más lejos".

Gracias a la Fundación hoy puedo decir que soy ADMINISTRADORA TURÍSTICA Y HOTELERA

Creo que Zuá es una gran fábrica de sueños, dónde podemos ser libres y auténticos, y descubrir que sí somos capaces de soñar. Y aunque sea difícil de creer, comprendemos que "si es posible vivir antes de la muerte".

Judy Alejandra Campos
Administradora Turística y Hotelera

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