Después de varios años de esfuerzo, disciplina y perseverancia los logros del Programa de Educación Superior son visibles y muestra de ello son ya más de 10 jóvenes y madres parte de la comunidad beneficiaria que han culminado exitosamente su estudios universitarios.

  • Adriana Pedraza

    Adriana Pedraza

    “No hay coincidencias, solo planes perfectos de Dios”

    Y si bien no estoy en ese mundo que de pequeña imaginaba, algo tal vez utópico, si me encuentro en un momento maravilloso, más bien real y aterrizado, que ha sido construido por un sinfín de experiencias que han cambiado mi vida hasta el punto de soñar sin temor a perder. Zuá ha sido sin duda alguna una de esas experiencias, quizá la más valiosa hasta ahora, ha sido ese camino y punto de giro en mi vida y en la de mi familia, ha sido mi hogar, una herramienta con la que la vida nos ha privilegiado a unos cuantos para llevar a cabo metas y sueños, la Fundación Zuá es cómo una piedra en el camino que en vez de obstaculizar el paso me ayuda a darlo con más fuerza, Zuá ha sido y será la oportunidad para muchas vidas y lo más bonito de hacer parte de esta bella familia es sentirte en la capacidad de servir y ver como todos los aprendizajes recibidos son ahora oportunidades de gran valor para otros.

    Hoy doy gracias infinitas a Dios por llevar mi vida hacia Zuá y permitirme conocer allí gente tan valiosa, agradezco por ese año 2004, año en el que llegue a la fundación y aunque con necesidades diferentes a las de ahora me abrieron las puertas para guiar mi camino e invitarme a soñar… hoy 2016 con mi título como licenciada en educación artística y con una sonrisa de oreja a oreja, agradezco a la Fundación Zuá y a todas esas personas que tras bambalinas han aportado y creído en los sueños de cientos de niños y sus familias. Gracias director Moisés Pedraza por brindarnos tu tiempo, abrazo, ejemplo, concejos, anécdotas y conocimientos orientados a creer en el cambio y ser dignos hijos de Dios.

    Adriana Pedraza
    Tutora Líder de Proyecto Artístico y Cultural

  • Paula Cleiry López

    Paula  Cleiry  López

    “Dios me ha dado el regalo más grande en la vida, tener la oportunidad de conocer y ayudar a las personas que más lo necesitan”

    Quiero dar gracias a Dios, por haberme dado la oportunidad de poner en mi camino la Fundación Zuá, la cual siempre ha sido mi segunda casa, puesto que desde que tenía 12 años comencé a asistir en mis vacaciones del colegio y cuando no tenía clase me gustaba ir allí a colaborar con los niños más pequeños y aprender.

    Luego que finalice mis estudios del colegio, me vincule al programa de Educación Superior en donde me brindaron una gran oportunidad apoyarme para poder estudiar una carrera profesional y a cambio de esto ayudar a la comunidad más vulnerable de Palmitas, principalmente a los niños y a las mamás. Realmente si no hubiera tenido el apoyo de la Fundación Zuá, no hubiera podido llevar a cabo un gran sueño en mi vida ser profesional, culminar mis estudios como Psicóloga en la Corporación Universitaria Minuto de Dios. GRACIAS por haberme dado la oportunidad de vincularme al programa, por el apoyo moral el cual me sirvió de alimento para continuar con mi estudio y no menos importante el económico.

    Durante los 6 años que tuve la oportunidad de estar en la fundación, aprendí mucho de la comunidad especialmente de los niños, puesto que cada uno se expresaba, pensaba y actuaba diferente. Siempre los niños fueron mi prioridad, por esta razón, desde mis conocimientos como profesional incidí en ellos para crear y transformar nuevas generaciones. Es gratificante ver como llega un niño allí, buscando ayuda, apoyo y a lo largo de los años ver su crecimiento tanto físico como personal, cada familia y cada niño me dejo grandes enseñanzas, anécdotas y experiencias que nunca las borrare de mi mente y siempre perduraran en mi corazón.

    A lo largo del tiempo que estuve en la fundación, ayude en el refuerzo escolar, con recuperaciones a los niños, participe en el Taller de Música el cual me permitió descubrir mis habilidades musicales, participe en un tiempo en el grupo de Coro y últimamente en el grupo de Teatro.

    También, tuve la gran oportunidad de conocer la Sede Rural de la Fundación, Sasaima, ya que es la puerta de entrada al “autoconocimiento” porque en este lugar natural y maravilloso pude generar un mundo de conocimientos, integración y expectativas. Y esto se vio reflejado en cada una de las experiencias que pude compartir con los niños, mamás, extranjeros y compañeros de trabajo.

    En algún momento me sentí agotada debido a la cantidad de estudio y trabajo, pensé que no iba poder responder con la Universidad y la Fundación, pero el amor por los niños pudo más con el cansancio. Me llevo a cuestionarme que aún me necesitaban los niños ya que me buscaban para realizar tareas, me preguntaban porque no había venido, si estaba triste, si iba ir al siguiente día. Realmente fueron mi alimento para seguir trabajando, luchando por cambiar su calidad de vida y hacer de ellos mejores personas. Cada una de esas sonrisas, abrazos, palabras, besos, cartas, regalos, dulces que me brindaron durante todos estos años de trabajo fue el mejor pago que me han dado.

    Cabe resaltar y agradecer a todas la mamás de la fundación con las cuales tuve el placer de conocer y compartir a lo largo de estos seis años. Creo que ellas después de los niños son el motor que mueven esto, por esto esta razón, es indispensable estar comunicadas, interactuar todo el tiempo, escucharlas, atenderlas y consentirlas. Puesto que de no ser así son las primeras en retirarse no solo con sus niños sino con resentimientos que pueden llegar afectar a la fundación.

    Finalmente quiero agradecer al profesor Moisés, quien desde el momento en que llegue siempre estuvo dispuesto a ayudarme, gracias profe, por enseñarme muchas cosas, por brindarme siempre una palabra de apoyo, un abrazo, una sonrisa. Siento que si usted no me hubiera exigido desde el principio, no sería la persona que soy. También desde su experiencia de vida, su formación, su disciplina, sus esfuerzos, su energía permitió que yo siguiera motivada por salir adelante, que no desistiera, que siguiera persiguiendo mi sueño de ser profesional a pesar de las dificultades que se me presentaran en la vida.

    De manera especial quiero agradecerle a una persona que ha sido espiritual, bondadosa, sincera y fundamental en mi vida la profesora Amparo Domenech, quien me vio nacer la cual siempre me ha brindado su cariño, amor, apoyo y amistad. No tengo más que agradecimientos y más agradecimientos por ser esa segunda mamá y madrina en la fundación, que con sus consejos, ayuda y guía a hecho de mí una mejor persona. Junto a ella quiero agradecer inmensamente a la profesora Clarita González, que en su momento no solo fue mi Coordinadora, si no fue mi guía, un apoyo, una amiga, un ejemplo a seguir por la tenacidad y perseverancia de lograr todo lo que se propone.

    También a la profesora Nubia Isaza, quien me apoyo y colaboro en mi proceso de formación y siempre estuvo pendiente de cubrir económicamente los gastos de la universidad y también de preguntarme como me sentía tanto en la universidad como en la fundación.

    Igualmente quiero agradecer al grupo administrativo a Javier Ramírez, el cual siempre me brindo apoyo, su amistad, cariño y un gran ejemplo, ya que es un gran gestionador de recursos a nivel nacional e internacional puesto que ha logrado que varias entidades, organizaciones apoyen con recursos a la Fundación Zuá. Es importante resaltar el apoyo que él, junto con varias personas le han aportado a los diferentes programas agropecuarios como son (Piscicultura, Apicultura, Cultivo de Café, de plátano y el trabajo con Ganado Lechero) que actualmente se están llevando a cabo en la Sede Rural De la Fundación Zuá “Senderos”.

    Realmente es una experiencia inigualable que ha marcado mi vida puesto que me brindó la oportunidad de ayudar a muchas personas durante el tiempo que estuve, también me enseño a valorar más a mi familia, las cosas que me brindan y darle gracias a Dios cada día por la Vida.

    Paula Cleiry López González
    Tutora

  • Diana Rocio Torres Estupiñan

    Diana Rocio Torres Estupiñan

    Hay algo mágico en escribir y es que no sabes nunca porque camino te llevará no sabes si tendrás certeza, claridad o si mediante esas cuantas líneas llegarás a interpretar esa cantidad de sentimientos y emociones que vives en cada instante, cada segundo y que basta con una sonrisa o una mirada para mostrar lo que quieres decir.

    Alguien dijo que la libertad del ser humano radica en la capacidad de soñar y hacer lo que le gusta y creo que le faltó complementar con la capacidad de servir con amor profundo dándose a los demás sin esperar nada a cambio, eso es Zuá en mi vida y estar en este momento culminando un sueño es demostrar que las oportunidades son solo un paso para cumplir nuestras metas, que siempre está en nuestras manos, corazones y mentes mostrarnos cuan capaces somos de soñar y de ser libres.

    La oportunidad en mi vida se llama Zuá y más que un lugar o una estructura física es un cúmulo de experiencias, anécdotas, sentimientos y seres humanos que han aportado a lo que pueda ofrecer hoy en día como persona a esta familia, porque aunque no lo son de sangre, lo son de espíritu son mi familia del corazón.

    Luego de 11 años en Zuá y otros pocos en la universidad; la vida resulta ser un tanto diferente a cuando eres niño. A los 15 años los sueños resultan ser algo muy utópico, algo inalcanzable, nada importantes dentro de un entorno, que siempre se ha empeñado en ser un ambiente lleno de grandes necesidades físicas, psicológicas, emocionales, espirituales, educativas, económicas entre otras, y por eso nunca nadie te ha enseñado a soñar, a creer que los sueños son posibles, que si te empeñas y le metes muchas ganas lo puedes lograr; pero siempre te distraen de lo importante porque hay que cumplir con lo urgente; tratar de sobrevivir.

    Agradezco desde el alma a ese Dios de la vida, a ese ser supremo, a Jehová, al Dios del universo; o como cada quien le quiera nombrar. Esa fuerza mágica que me llevó a ese lugar y que me ha permitido al igual que a muchos abrir mi corazón y mi mente para ser mejor persona, capaz de soñar de creer en que si se puede salir adelante todos juntos y aún más ser ejemplo y motivación para muchas vidas, que al igual que yo buscan esa luz, esa única oportunidad.

    Siento orgullo, orgullo de ser una de las beneficiarias de todos los programas que ofrece la Fundación para los niños, niñas y jóvenes. Empezando por la asesoría de tareas, el pago de la matrícula en el colegio para poder terminar con mi bachillerato, el servicio de comedor, el programa de Educación Superior el cual me permitió cursar mis 10 semestres en la carrera de Licenciatura en Educación Básica con énfasis en Educación Artística en la universidad del Tolima y aún más la oportunidad de ir implementando y poniendo en práctica todo lo que la universidad y mis compañeros me ofrecían con los niños, niñas y jóvenes de Zuá.

    Pasar de ser una estudiante de colegio público a ser una de las tutoras de los chicos, me permitió explorar diferentes escenarios dentro de la Fundación como son refuerzo escolar en matemáticas, inglés, lectura, escritura, coordinar el programa deportivo, danzas, teatro y hoy en día la coordinación académica de la Fundación en la sede urbana.

    Todo esto no hubiera sido posible sin la ayuda, acompañamiento, esfuerzo, recursos económicos de muchos, muchísimos que aportaron o ayudaron a gestionar. Quienes le apostaron a creer en un sueño, una alternativa diferente de vida no solo para mi sino para otros tantos.

    Tengo tantas personas a quienes agradecer y creo que la mejor manera es multiplicando lo poco que sé y replicando mi caso en muchos niños más, siendo ejemplo de que cuando se quiere se puede y que las oportunidades hay que aprovecharlas ciento por ciento y no dejarnos distraer por cosas ajenas a nuestros deseos.

    Sigo en Zuá por una sola razón, y es retribuir un 100% a las personas que me dieron la oportunidad de ser totalmente LIBRE.

    Diana Rocio Torres
    Líder de Programa Sede Palmitas

  • Francis Yohana Gómez

    Francis Yohana Gómez

    QUERER ES PODER

    Algunas veces sentimos que no hay rumbo y que los sueños son simples pretextos para no sentirnos vacíos, pero cuando los anteriores dejan de ser ilusiones y se vuelven realidad, suprimes de tu mente palabras como imposible y nunca, que en muchas oportunidades impidieron tu progreso. Siendo libre y rompiendo ataduras de miedo, recobras el anhelo de ser cada día mejor.

    Hace algún tiempo pensaba que cursar una carrera universitaria, era para mí una gran utopía, pero el 30 de septiembre del año 2013 comprobé y viví en carne propia la realización de uno de mis sueños: obtener el título de Técnica Profesional en Realización y Producción de Televisión de la Fundación Universitaria Inpahu, el cual disfrute con emoción ya que logre terminar un ciclo de dos años y medio pese, a las dificultades, a los errores y a las decepciones.

    Doy gracias a lo que representa la Fundación Zua en mi alma porque cada una de las personas que pertenecen allí me permitieron de alguna u otra forma, hacer, pertenecer, pensar, sentir y actuar pero sobre todo transformar, mi vida personal abriendo y despejando mi camino hacia una formación profesional de calidad para servir a la sociedad de una manera consiente, critica y analítica.

    Actualmente ingreso a la Corporación Universitaria Unitec como una nueva oportunidad en mi sendero. El objetivo es obtener el título profesional en la carrera de Cine y Televisión con la posibilidad de homologar el proceso en Inpahu demostrando así que cuando uno quiere salir adelante lo más necesario son las ganas, la voluntad y los sueños.

    “Me lo contaron y lo olvidé; lo vi y lo entendí; lo hice y lo aprendí.” Confucio.
    Francis Yohana Gómez Boyacá
    Tutora

  • Iván Alberto Piraquive Rodríguez

    Iván Alberto Piraquive Rodríguez

    “ Mi proceso de formación, enseñanza y aprendizaje en la fundación zuá inició en el mes de julio del año 2004 cuando estudiaba Farmacia en el SENA y para graduarme debía hacer una acción social de tres meses en una institución que realizara trabajo comunitario.

    Tuve que empezar a buscar ayuda y fue entonces cuando le comente a una prima que ya falleció, Graciela Duque, docente del colegio Siervas de san José y ella me dijo que podría haber una posibilidad de realizar este voluntariado en una institución que ella conocía llamada Fundación Zuá que quedaba en el sector de Patio Bonito y a la cual le colaboraba en ciertas ocasiones por intermedio del colegio.

    Fue así como ella llamo al director el profesor Moisés Pedraza le comento la situación antes mencionada y el amablemente accedió a darme la oportunidad de realizar este trabajo en su fundación.

    Pasado los tres meses de la labor pedagógica social yo procedí a despedirme y a agradecer a los compañeros con los que había compartido y a las directivas de la Fundación por la acogida que me habían dado para realizar mi trabajo. Pues yo ya pensaba dedicarme a lo que había estudiado porque necesitaba ganar dinero rápidamente debido a la situación económica por la que estaba pasando en ese momento.

    Oh! sorpresa para mí que los directivos de la Fundación me propusieron quedarme y ayudarme para continuar estudios superiores y aportarme algo para el sustento diario. Propuesta que yo termine aceptando a pesar de que tenia un poco de angustia, miedo y pena. En ese momento pensaba muchas cosas entre ellas el que no fuese capaz con un proceso universitario y de que no tuviese los medios básicos a nivel económico para llegar hasta el final en esa nueva meta que me estaba trazando y sobre todo con esa situación que estaba viviendo de inestabilidad.

    Con el consejo y apoyo sabio de mis padres, de mi prima Graciela Duque, de directivas y colaboradores de la Fundación, realicé mi carrera en los seis años siguientes a lo cuál cada día le ponía más empeño y corazón porque me estaba dando cuenta que Dios me había puesto allí para que me diera cuenta cuál era realmente el camino que yo debía seguir en mi vida y además porque esto se había convertido en un reto y no quería defraudar a nadie, ni a mis padres, a mí mismo ni a las personas que habían depositado la confianza en mi.

    Estudié en la Universidad Luis Amigó, Educación Reeducativa, con gran éxito en mis clases ya que a los cursos teóricos le sumaba mi experiencia práctica en la Fundación Zuá. Igualmente a mis labores cotidianas de atención a los más necesitados le añadía mi formación teórico-práctica. Con mis compañeros siempre mantuve un nivel de corresponsabilidad para responder a los retos de la educación especializada en nuestro tiempo.

    Es así como durante siete años y medio fui escalando poco a poco tanto en la Universidad como en el Voluntariado en la Fundación en diversas áreas como: refuerzo escolar, acompañamiento y entrega de medicamentos en brigadas de salud, logística y organización de eventos, diligencias administrativas, manejo y control de implementos y material de bodega para trabajo dentro de la fundación organización y mantenimiento de la sala de sistemas y dónde se requería una ayuda especializada, además de la asistencia y representación de la fundación en eventos oficiales.

    Finalmente tuve la oportunidad de ser miembro de la Junta Directiva de la Fundación ejerciendo como secretario y ayudando en la toma de decisiones. Debo decir que todas estas labores realizadas en casi ocho años fueron para mi de gran experiencia y aprendizaje pues cada tarea realizada y cada persona que conocía en este medio siempre me enseñaba algo nuevo para mi vida personal y me permitía ser mejor persona. Aparte de que mi círculo social se amplió y empecé a tener nuevos caminos para recorrer y nuevos horizontes por ver.

    Agradezco inmensamente a Dios y a las personas que puso en mi camino para permitirme avanzar en el camino intelectual y laboral a pesar de las dificultades. Realmente haber tenido y aún a pesar de las nuevas ocupaciones continuar teniendo ciertos espacios para compartir es para mi muy gratificante ver la sonrisa de una madre, de un niño, de un joven cuando le ayudas a solucionar y/o orientar alguna de sus labores diarias de superación como persona y tal ves este sea el mayor de los pagos en la labor social que hoy por hoy es tan trajinada y olvidada por el sistema gubernamental.

    En fin sea como sea y ya para finalizar debo decir que me siento orgulloso de pertenecer a la comunidad de la Fundación Zuá a pesar de que ya no pueda estar de lleno esta siempre ha sido y continuará siendo mi casa de formación y de experiencias.

    Definitivamente como siempre nos lo recalca el profesor Moisés Pedraza no cabe duda de que el mejor camino para el éxito en la vida de cada persona es estudiar mantener una buena relación con Dios y con su entorno. Servir con amor y dedicación ayudarnos mutuamente. ”

    Orgullosamente hijo de la Fundación Zuá
    Iván Alberto Piraquive Rodríguez

  • Clarita Gonzalez

    Clarita Gonzalez

    “El gran valor de la vida, es vivir una buena vida” y esa es mi experiencia durante estos últimos 10 años de mi vida 2003-2013. Específicamente en estos aspectos: Productividad, buenos amigos y espiritualidad.

    Practicando la virtude más grande el Amor y la ayuda de Dios, como ser humano he podido participar y disfrutar del milagro de la vida. Llegué en el momento adecuado a colaborar en el proyecto Zuá que lo identifico como la oportunidad de servir, a los más necesitados y a la vez, los más agradecidos que son los niños y las mamás cabeza de hogar, aunque también unos papás que les toca cumplir con la doble función de madre y padre.

    Desde mi opción de vida fue maravilloso compartir, escuchar, hablar, regañar, sugerir, callar en muchas ocasiones. Además, comprender y entender situaciones muy complicadas que se salen de nuestras manos, como problemas familiares, económicos, salud, entre otros.

    En cuanto a productividad, fue un aprendizaje muy grande porque puse mi vida al servicio de los más necesitados en el refuerzo escolar con los niños, jóvenes y mamás. Al igual que, en el campo académico pude estudiar y graduarme como Administradora Pública. Este rol de estudiante me ayudó a comprender a los compañeros que están en la universidad y todo el stress que allí se vive producido por el estudio y el trabajo. Ademas fue la oportunidad para poderles exigir buenas calificaciones a los niños de primaria y bachillerato para que estos se proyecten hacia un futuro mejor.

    Logre hacer muchos amigos tanto de la comunidad, como visitantes de las diferentes organizaciones que hacen presencia en el sector. También compartí con pasantes universitarios, que llegaban a realizar sus prácticas con los niños y mamás.

    Al igual que me relacione con los cooperantes internacionales que hicieron presencia allí trayéndonos sus aportes y cultura, dejándonos su entrañable amistad. Me relacione con cada una de las personas que integran el equipo Zuá, como son; mis compañeros universitarios en formación, el quipo de cocina, las directivas que conforman la junta y el concejo con quienes compartí, en algunas cosas disentí pero de las cuales seguiré compartiendo en otros espacios.

    En la parte espiritual crecí y seguiré creciendo desde está experiencia en el encuentro con Dios a través de los más necesitados por medio de una colaboración real para mejorar la calidad de vida y el progreso de nuestro país.

    Solo tengo palabras de inmenso agradecimiento por cada una de las personas que conocí y cada una de las cosas que recibí como es la amistad y el cariño entre otras, también agradezco al representante legal y director Profesor Moises Pedraza por el voto de confianza para tomar las diferentes decisiones en el momento que se requería y por todas las valiosas enseñanzas que nos ofrece a diario con su testimonio de vida como ser humano y como académico, siempre invitándonos a asumir nuevos retos y apoyándonos en todos nuestros proyectos como es la educación superior de mis hijas y mía y de muchas personas que se acercan y se animan a apostarle a este proyecto Zuá, que se hace realidad cada semestre cuando las personas generosas que conocen la labor que se realiza aquí con los niños y sus familias hacen sus aportes para poder continuar exitosamente. A cada una de las personas que nos conocen y nos colaboran muchas gracias.

    Con sentimiento de gratitud por todo lo aprendido en la fundación Zuá y con la seguridad de poder seguir colaborando desde el espacio en que nos encontremos.

    Clara Libia González Peña
    Profesora Clarita

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